26/07 - 31/07/2016

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El Santo Padre anuncia que Panamá acogerá en 2019 la próxima Jornada Mundial de la Juventud

2016-07-31 / News

Ante los cerca de dos millones de personas, el Papa Francisco dirigió un mensaje de ánimo a jóvenes, pidéndoles que no se queden con los brazos cruzados: “ante Él, que nos da la vida no podemos responderle con un pensamiento o un simple “mensajito'”. Además, les pidió que, tras la “oxigenación espiritual” de esta jornada, sigan viviendo la misericordia de vuelta a sus casas. El Papa presidió en Campus Misericordiae, a trece kilómetros de Cracovia, la Misa Final de la Jornada Mundial de la Juventud, el evento que convocó a cientos de miles de jóvenes de todo el mundo. El Santo Padre anunció que la próxima convocatoria tendrá lugar en Panamá en 2019.

En su mensaje a los más de dos millones de personas, según la organización, presentes en Campus Misericordiae, en Brzegi, el Papa Francisco volvió a insistir en que no se dejen llevar por una “vergüenza paralizante”: ”la vida no hay que encerrarla en un cajón”, indicó, “Ante Jesús no podemos quedarnos sentados esperando con los brazos cruzados; a Él, que nos da la vida, no podemos responderle con un pensamiento o un simple «mensajito»”. En este sentido, pidió a los jóvenes no avergonzarse y llevar “las debilidades, las dificultades y los pecados, en la confesión”. “No se dejen anestesiar el alma”, advirtió y pidió un «no» fuerte “al doping del éxito a cualquier precio y a la droga de pensar sólo en sí mismo y en la propia comodidad”.

El Santo Padre tomó el personaje evangélico de Zaqueo como guía de sus palabras. Además de la mencionada “vergüenza paralizante”, el Papa habló de “la baja estatura”. Para el Papa argentino existe el peligro “de quedarnos lejos de Jesús porque no nos sentimos a la altura, porque tenemos una baja consideración de nosotros mismos”. Pero, avisa, “esta es una gran tentación, que no sólo tiene que ver con la autoestima, sino que afecta también la fe. Porque la fe nos dice que hemos sido creados a imagen de Dios”. El Santo Padre continúa: “Vivir infelices y pensar en negativo significa no reconocer nuestra identidad más auténtica: es como darse la vuelta cuando Dios quiere fijar sus ojos en mí; significa querer impedir que se cumpla su sueño en mí. Dios nos ama tal como somos, y no hay pecado, defecto o error que lo haga cambiar de idea”. Más aún, “para Jesús —nos lo muestra el Evangelio—, nadie es inferior y distante, nadie es insignificante, sino que todos somos predilectos e importantes: ¡Tú eres importante!”. El Papa Francisco ha explicado a los jóvenes que Dios cuenta con ellos por lo que son, no por lo que se tiene: “ante Él, nada vale la ropa que llevas o el teléfono móvil que utilizas; no le importa si vas a la moda, le importas tú. A sus ojos, vales, y lo que vales no tiene precio”, señala.

En este sentido, el Papa ha destacado que “nos ama más de lo que nosotros nos amamos, cree en nosotros más que nosotros mismos, está siempre de nuestra parte, como el más acérrimo de los «hinchas»”.

La tercera dificultad a la que se ha referido el Santo Padre, en una ceremonia a la que han asistido el presidente de Polonia y el de Panamá, entre otros diganatarios, es “la multitud que murmura”. Añade: “Puede que los bloqueen, tratando de hacerles creer que Dios es distante, rígido y poco sensible, bueno con los buenos y malo con los malos”. En cambio, pide ser más fuertes que el mal amando a todos, incluso a los enemigos: “Puede que se rían de ustedes, porque creen en la fuerza mansa y humilde de la misericordia. No tengan miedo”. A los cientos de millones de jóvenes en Brzegi, de 164 países, el Papa les ha pedido: “No se desanimen: con su sonrisa y sus brazos abiertos predican la esperanza y son una bendición para la única familia humana”.

El Santo Padre resaltó que la Jornada Mundial de la Juventud “comienza hoy y continúa mañana, en casa, porque es allí donde Jesús quiere encontrarnos a partir de ahora”. Además, animó a los jóvenes a que cuenten con Dios en la vida cotidiana, y lo hagan materia de su oración: el estudio y los primeros años de trabajo, las amistades y los afectos, los proyectos y los sueños. “Jesús espera que, entre tantos contactos y chats de cada día, el primer puesto lo ocupe el hilo de oro de la oración”, asegura. Continúa: “Cuánto desea que su Evangelio sea tuyo, y se convierta en tu «navegador» en el camino de la vida”.

“Fíense del recuerdo de Dios: su memoria no es un «disco duro» que registra y almacena todos nuestros datos, sino un corazón tierno de compasión, que se regocija eliminando definitivamente cualquier vestigio del mal. Procuremos también nosotros ahora imitar la memoria fiel de Dios y custodiar el bien que hemos recibido en estos días”, concluyó el Papa.

Al acabar la Misa, el Papa rezó el Ángelus, en el que comentó, a modo de resumen de esta Jornada Mundial de la Juventud: “ha sido una 'oxigenación' espiritual para que puedan vivir y caminar en la misericordia, una vez que hayan regresado a sus países”. Acto seguido, en medio de una gran expectación, el Santo Padre anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud será en Panamá cuyo presidente, Juan Carlos Varela, ha visitado Cracovia en estos días. Antes de llegar a la presidencia, Varela tomó parte, como peregrino, en las JMJ de Madrid y Río de Janeiro. Los panameños congregados en la explanada no podían ocultar su alegría y comenzaron a gritar, darse abrazos y ondear banderas.

El Santo Padre llegó a Campus Misericordiae en torno a las 9 de la mañana, y ha recorrió en coche varios sectores. Tras un saludo del cardenal Dziwisz, arzobispo de Cracovia, comenzó la Misa. En los momentos finales, el cardenal Rylko, presidente del Consejo para los Laicos ha dirigido unas palabras de agradecimiento al Papa. Aproximadamente un millón de personas ha pasado la noche en Campus Misericordiae, protegidos por chubasqueros y durmiendo a la intemperie. Tras la vigilia de ayer, en el inmenso altar, y en los dos escenarios laterales, prosiguió un concierto de música, donde se mezclaron intervenciones de pop, músuca melódica y rap. Entre otros, intervino Sor Cristina, religiosa italiana conocida por haber triunfado en un programa de television para cantantes. Aunque el concierto se prolongó hasta cerca de las doce de la noche, a las seis de la mañana el gigantesco campamento de Brzegi se ha comenzado a despertar y poco después los altavoces iniciaban oraciones y cantos religiosos.

Por otra parte, el Papa protagonizó ayer un gesto fuera de programa cuando, justo antes de partir por la tarde para la Vigilia en Campus Misericordiae, se acercó a la Basílica de San Francisco de Asís, al otro lado de la calle donde se encuentra la residencia del arzobispo de Cracovia. En la iglesia, el Papa rezó ante las reliquias de dos misioneros mártires polacos, Michal Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, asesinados en perú por la guerrilla de izquierda en 1991. en el templo se hallaban dos hermanas y dos hermanos de los religiosos.


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