26/07 - 31/07/2016

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En Polonia hay “¡muchas cosas!”

2016-07-29 / News

En Polonia hay “¡muchas cosas!”

Encontramos a un grupo de Bolivia en casa de las Hermanas Servidoras de Jesús en la calle Siemiradzkiego en Cracovia. Todos tienen una amplia sonrisa. Al principio pensamos que sonreían  por los helados que les habían ofrecido las hermanas, pero resulta que la causa de esta alegría era su estancia en Polonia.

Vinieron a Cracovia el martes por la mañana y todavía no saben qué esperar, pero están seguros de que hasta ahora han experimentado “¡muchas cosas!”. Esta expresión hace referencia al programa de visita en Polonia de este grupo de quince personas de la Diócesis de Aiquile, Bolivia tanto en su significado literal como en él figurado.

El grupo vino en compañía del misionero, padre Tomasz Denicki de la Diócesis de Siedlce. El padre Tomek trabaja en Bolivia desde hace cuatro años y ahora tiene la posibilidad de mostrar su patria, Polonia,  a “sus hijos” (así llama a su grupo). Como subraya el padre Denicki, este viaje no sería posible sin la generosidad de los feligreses y de la Diócesis de Siedlce que no sólo los acogió antes de su llegada a Cracovia sino que también les pagó su estancia en Poloña, a través de distintas acciones para recaudar el dinero necesario.

Los peregrinos vinieron a Polonia dos semanas antes de la Jornada Mundial de la Juventud, atraversando Madrid. Pero no ha sido la capital de España lo que les ha impresionado tanto, sino Polonia que están conociendo de manera muy intensa.

Entre las atracciones turísticas de Polonia, los peregrinos de Bolivia visitaron Mazury, que fue una experiencia muy excitante para todos, porque navegaron por primera vez en su vida y aunque llovía, nadie quería abandonar el barco. Tampoco faltó una excursión de kayak. De la región de los lagos, el grupo se fue a la playa, a Gdańsk, donde los bolivianos se bañaron en el mar, a pesar de las bajas temperaturas. Para ellos fue una gran experiencia, porque Bolivia, dada su ubicación geográfica, no tiene acceso al mar. Conquistaron el Báltico, el mar polaco, navegando en un barco pirata y bailaron el “tincus” (baile tradicional boliviano) para la gente que estaba divirtiéndose en la playa.

Sin embargo, la visita del grupo no es sólo un tour sino una peregrinación espiritual. El grupo se venía preparando para su llegada a Polonia desde Bolivia, con charlas de catequesis y haciendo uso del material enviado por los organizadores de la JMJ. Además, sus viajes en Polonia se intercalaron con encuentros de catequesis, reuniones, y con la celebración de la Eucaristía. Estos peregrinos también visitaron el santuario mariano de Lichén.
Para Sixto Sanchez, peregrino del grupo, uno de los momentos más emocionantes del viaje fue la hospitalidad recibida por parte de los polacos. La estadía más larga la tuvieron en la Diócesis de  Siedlce, en Loscie, donde se hospedaron en casas de familias y pudieron de esta manera experimentar la amabilidad de la gente de Polonia. “Nos trataron como si fuéramos sus hijas e hijos.  Son personas muy amables. Algunas veces, nos cruzábamos con alguien en la ciudad y ya nos invitaban a cenar en un restaurante (sacerdotes y una familia de Gdansk). Sabíamos que esa era su forma de ayudarnos. Otras cosas similares ocurrieron. Lo más dificil fue despedirnos de  quienes nos hospedaron en Losice”, expresó Sixto.
Le preguntamos a Sixto qué es lo que más disfrutó y su respuesta fue: “¡muchas cosas!”, pero especialmente la hospitalidad de la gente.  También le sorprendió que coman tanto cerdo en Polonia, hecho que no pasa en Bolivia.  Además,  el agua gasificada no se produce en su país asi que ésto lo sorprendió al igual que andar en tranvía. Cuándo le preguntamos sobre lo que espera para estos días, Sixto contestó que está esperando encontrarse con otros grupos, pero más que nada desea  poder  fortalecer su fe. Está ansioso por vivir todo lo que el país de la Jornada Mundial de la Juventud tiene para ofrecer y llevar a Bolivia el testimonio de todo lo que ha vivido.

Texto y fotos Luiza Chrzanowska

Trad. al español: Magdalena Rutkiewicz y María de los Angeles Ribas
Revisión: María de los Angeles Ribas

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