26/07 - 31/07/2016

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Guardar silencio: otra lección del Papa Francisco

2016-07-31 / News

Cualquier persona pensaría que en una Jornada Mundial de la Juventud que se celebra dentro de un Año Santo Jubilar, todo será fiesta y momentos cargados de alegría. Pero no todo es así. Particularmente la jornada que se vivió el viernes durante la JMJ de Cracovia tuvo un toque diferente.

Como en toda la JMJ el Papa Francisco no ha dejado de tener una agenda muy apretada.  En la mañana visitó el campo de concentración en Auschwitz, cruzó la entrada a pie, habló con 10 de los sobrevivientes del campo, oró dentro de la celda del martirio de San Maximiliano Kolbe; después se trasladó a Birkenau y volvió a orar frente al Monumento Internacional a las Víctimas del Campo, conversó con 25 “Justos entre las Naciones”; horas más tarde, visitó el Hospital Pediátrico Universitario de Cracovia y compartió el dolor con alrededor de 50 niños; para finalizar el día, presidió el Vía Crucis con jóvenes de todo el mundo (inspirado en las 14 obras de misericordia), es demasiado cansancio para un Papa, es demasiado dolor para un ser humano...

Al terminar la faena al Santo Padre se le vio emocionalmente afectado. No era el mismo Francisco carismático de siempre. ¡Y no es para menos! Pudo experimentar de cerca la muerte y el sufrimiento de muchos. 

El Papa no oculta sus sentimientos, tampoco finge nada. Suspendió su discurso durante su visita a los Campos de Concentración, y optó por no decir nada. Nos enseñó con su ejemplo a ser respetuosos y a no tener doble cara. Un detalle muy importante a resaltar es que en sus traslados no usó el Papamóvil.

En los momentos que pudo expresarse, también fue coherente con su estado de ánimo. “El dolor y la muerte de Jesucristo es para nosotros algo especial, puesto que nos unimos al Jesucristo sufriente. Sin embargo, no solo sufriente hace 2000 años, sino sufriente también hoy”, afirmó el Santo Padre. 

Ante la pregunta que muchos se hacen “¿Dónde está Dios si en el mundo existe el mal?”, el Sumo Pontífice recuerda que “hay preguntas para las cuales no hay respuestas humanas”, y que “sólo podemos mirar a Jesús, y preguntarle a Él”. Sin embargo, volvió a sorprender al mundo con sus declaraciones: “La respuesta de Jesús es esta: Dios está en ellos. Jesús está en ellos, sufre en ellos, profundamente identificado con cada uno. Él está tan unido a ellos, que forma casi como un solo cuerpo”. 

Antes de dormir, Francisco se dirigió a la multitud reunida frente a la Ventana Papal del Palacio de los Obispos en Cracovia y expresó palabras muy duras: “No quiero amargaros, pero tengo que decir la verdad, la crueldad no terminó con Auschwitz-Birkenau. Hoy también se tortura a la gente. Hay tantos presos torturados para hacerles hablar. Es terrible.”.

Para el Santo Padre, todas las mujeres y hombres que permanecen en cárceles superpobladas, viven como “animales”.

Sin embargo, al terminar su discurso, sus palabras contagiaron a muchos de esperanza: “En esta realidad, Jesús viene para llevarla sobre sus hombros y nos pide que recemos. Recemos por todos los Jesus del mundo de hoy: los hambrientos, los sedientos, los que dudan, los enfermos, los que sienten el peso de la culpa…”.

Lee Aguiñada Bernal

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