26/07 - 31/07/2016

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La misericordia en la vida de los jóvenes

2016-07-30 / Rzym


Hay lugares especiales en esta Cracovia inundada de jóvenes de todo el mundo. Jóvenes que en estos días están en la búsqueda de algo. Intentan entender, buscan respuestas a grandes dudas y, en este año jubilar convocado por el Papa, buscan el perdón, el abrazo del Padre. En algunos rincones silenciosos de esta ciudad en los que es posible sentir el perfume de santidad, se pueden ver pequeños confesionarios listos para recibir a aquellos que deseen abrir el corazón para vivir verdaderamente el sacramento de la Reconciliación y, obviamente, el Santuario de la Divina Misericordia es uno de ellos.

Fueron muchos los que atravesaron la Puerta Santa en estos días para obtener la indulgencia. Muchos jóvenes pudieron, de esta forma, experimentar la misericordia del Señor, aquella que permite que nos levantemos después de cada caída para continuar la vida y nuestro camino., sintiéndonos amorosamente acariciados por Dios. Mientras caminaban por el campo, algunos decidieron contar su historia y dejar así su testimonio de Fe y de Amor.

Ketty, una joven de 23 años que pertenece a Gi.Fra de Toscana, todavía emocionada, dijo: “Cuando atravesé la Puerta Santa sentí una profunda necesidad de confesarme. Me acerqué a un sacerdote que no conocía para poder, precisamente, sentirme más libre; no, juzgada. Sentía un fuerte deseo de purificarme. Ahora me siento verdaderamente libre; sobre todo, serena. En este momento son muchas las emociones y debo estar atenta a lo que me está sucediendo”.

Donato y Silvana, de la diócesis de Reggio Calabria, se conocieron de manera completamente providencial y se dieron fuerzas uno a otro para dar el último paso y acercarse al Sacramento de la Confesión. Silvana, que hacía un año que intentaba confesarse, reveló su alegría: “las palabras ‘puedes ir en paz. Él ya te perdonó’ me liberaron de las angustias, los miedos, las dudas y el peso que cargaba en el corazón. En este lugar de Misericordia pude sentir lo grande y misericordioso que es el Señor. No me siento más abandonada; ahora la sensación es la de sentirme recibida y apoyada. ¡Recibí un don muy grande: la misericordia de Dios y ahora soy feliz!”.



Maria Fedele
Trad. al español: Clara Retta

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