26/07 - 31/07/2016

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Silencio en Auschwitz

2016-07-29 / Rzym


Silencio en Auschwitz

El silencio y la oración caracterizaron la visita del Papa Francisco al campo de exterminio nazi de Auschwitz y Birkenau durante la JMJ en Cracovia.

Al igual que sus predecesores Benedicto XVI y Juan Pablo II, el Papa Francisco deseaba visitar este campo de exterminio nazi, símbolo vivo de las acciones del mal contra la humanidad. Atravesó las puertas principales, tan desafortunadamente conocidas por el letrero que en la parte superior dice Arbeit macht frei, “el trabajo te libera”.

El Papa, con semblante serio y muy conmovido, se trasladó hacia el Bloque N. º 11, “el bloque de la muerte” en un pequeño coche eléctrico. Antes de llegar al Bloque, el Papa paró el coche y se sentó en un banco a rezar en completo silencio por varios minutos.

Durante estos largos 15 minutos, el Papa Francisco con fuerza demoledora transmitió al mundo un mensaje de paz, esperanza y perdón. Un silencio que habla por sí mismo, que reconcilia al hombre con Dios en un lugar donde Dios fue excluido y la humanidad fue oprimida y humillada.

El encuentro del Papa con los 12 sobrevivientes de Auschwitz, guiado por la primera ministra de Polonia Beata Szydlo, fue muy emotivo. El Papa, sin ocultar sus sentimientos, besó y abrazó con ternura a cada persona, se inclinó ante ellas como un padre lo hace con sus hijos. Uno de los sobrevivientes, evidentemente conmovido, le mostró al Papa una imagen en blanco y negro de él en el campo de exterminio durante la Segunda guerra mundial.

Luego del encuentro, el Papa encendió una vela en memoria de las víctimas y rezó durante algunos minutos frente al Muro de la muerte. Más tarde, el Papa visitó la celda donde murió el padre Maximiliano Kolbe, un sacerdote que se ofreció a morir en lugar de un hombre sentenciado a muerte en el “sótano de la muerte”. Este año se conmemora el 75 aniversario de la muerte del mártir san Maximiliano.

El santo padre escribió un mensaje en el libro de visitas y dejó Auschwitz para visitar el campo de exterminio Birkenau.

El largo camino que lleva al Monumento internacional a las víctimas de Birkenau está ubicado al final de las vías sobre las que iba el tren que transportaba a los prisioneros hacia las cámaras de gas. El Papa Francisco viajó lentamente en coche y atravesó las casi destruidas casas de madera. Un viaje lleno de significado e importancia, un viaje a través de la memoria, como si el Papa se sumergiese en el pasado para absorber todo el dolor aprisionado en ese lugar y así traer redención por medio del silencio, la esperanza y la oración.

Alrededor de mil personas esperaban al Santo Padre en el Monumento internacional a las víctimas de Birkenau. El monumento nos recuerda que en este lugar fueron asesinadas más de 1.5 millones de personas, principalmente judíos. El Santo Padre se paró delante de cada una de las lápidas que simbolizan las nacionalidades de los prisioneros. Con un semblante serio, como si todo el sufrimiento y la humillación de la historia del siglo XX estuviesen impresos en su rostro, el Papa rezó mientras el altavoz anunciaba los nombres de todas las víctimas, para conmemorar a cada una de ellas. En este momento tan importante el gran rabino de Polonia cantó una oración en hebreo y un sacerdote polaco recitó el salmo 129 (130) en hebreo.

Antes de marcharse de Birkenau, el Papa se reunió con 25 representantes de “Justos entre las Naciones”, quienes arriesgaron sus vidas para salvar a judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Daniele Sebastianelli
Photo Jacek Bednarczyk

Trad. al español: Guadalupe Herce
Edición: Daniel Montoya



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