26/07 - 31/07/2016

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Undécimo mandamiento: dar de comer al peregrino

2016-07-29



Undécimo mandamiento: dar de comer al peregrino

La Jornada Mundial de la Juventud es un montón de emociones, encuentros, alegrías, paseos por la ciudad y necesidad de reponer las calorías. Comprobamos cómo y dónde se puede comer utilizando los tickets del kit de peregrino. Hemos elegido de forma aleatoria varios restaurantes y zonas de comer y hemos le hemos preguntado a los peregrinos su opinión.

Cómo se come en restaurantes

American Streets Barbecue. Una fila enorme que sobrepasa la puerta, pero de manera muy eficaz se mueve a la caja. Nos acoge el cartel con la información sobre varios tipos de menú, pero cuando se acerca a la caja resulta que solo hay hamburguesas de carne y coca cola, todo cuesta dos tickets de 10 zlotys. Gracias a esto, se realiza el pedido de manera eficiente. En la fila se espera solo unos 5-10 minutos y el tiempo de espera para la comida es de aprox. 15 minutos. Las camareras atienden a un gran número de personas a la vez. Vale la pena esperar, las hamburguesas son muy abundantes y se sirven con un montón de verduras frescas. Se puede encontrar aquí a los peregrinos de diferentes nacionalidades.

“Comimos ayer las empanadas con carne. Hemos elegido hoy este mismo sitio porque es norteamericano, pero prefiero la comida polaca. No hay mucho sitio para sentarse por la gran cantidad de clientes”, dice Geng Chuen Bosco de Hong Kong.

En el restaurante Obieżyświat hay bastante gente, pero nadie espera más de 10 minutos. Para pedir hay que esperar unos 5 minutos. El personal funciona sin problemas y la comida es muy buena. Desgraciadamente, los precios son bastante altos.

“Creo que los precios son demasiado altos. La semana pasada fueron mucho menores, Prefiero comprar la comida en los puntos de gastronomía fuera. Aquí para poder comer hay que gastar tres tickets del kit de peregrino”, afirma María de los Ángeles Ribos de Argentina.

“He pedido hoy el pollo con mozzarella y tomates. La comida es buena, pero los precios no son adecuados para los peregrinos. La semana pasada fueron más razonables. Ahora el ticket de 35 zlotys no es suficiente para comer y cenar en este restaurante. A los peregrinos, les recomiendo los food trucks que están fuera, el personal es muy amable y la comida buena y barata”, añade Dawid Hesler.

A Kamil Zygmunt, voluntario de la JMJ, le gusta Lunch Bar Wolański. “Estuve aquí ayer y hoy también he decidido venir. ¡Ya me tratan como su cliente habitual! Creo que este punto es bueno. Ayer comí pizza, hoy tal vez algunas chuletas o el menú del día.

“La más popular es la hamburguesa con patatas fritas. Los platos internacionales más simples son la opción ‘segura’ para las personas que quieren estar seguras de que van a tener el estómago lleno. Los nombres polacos son para ellos enigmáticos, por eso prefieren tomar algo que conocen”, dice Magda Wolańska de Lunch Bar Wolański.

“Normalmente cuando una persona del grupo elige un plato, lo elegirán todos. Si se trata de las nacionalidades, tenemos muchos franceses. Deben de vivir por aquí cerca. También vienen muchas personas que hablan portugués. Además, ayer tuvimos un gran grupo de India. En los grupos siempre se encuentra una persona que habla inglés, por eso no tenemos problemas con la comunicación. Somos un negocio familiar, el ambiente es también familiar, ¡mi madre no habla idiomas extranjeros pero sabe comunicarse con cualquier persona! Tenemos más movimiento a las 13h. O sea, es la hora de comer cuando los peregrinos tienen descanso después de las catequesis y antes de los eventos que se celebran por la tarde y por la noche. Creo que el sistema de los tickets es súper cómodo y rápido. No es necesario cambiar dinero. No hay retrasos debidos al uso de una moneda desconocida, búsqueda de denominaciones, etc. Hay solo dos tipos de tickets. Gracias a ello, todo es fácil y rápido”, añade.

En la versión de picnic

La mayoría de las zonas de gastronomía se encuentra en Bulwary Wiślane y en otras partes verdes donde los peregrinos pueden descansar a la sombra y comer. En la zona de gastronomía cerca de Wawel desde la calle Bernardyńska hay un poco menos personas. Hay más fila en los puntos donde se vende pizza. La gente viene en masa, pero las multitudes pasan rápido.

En estas zonas se pueden comer sobre todo las comidas rápidas, por ejemplo platos mexicanos o alubias. No hay tantas opciones como en los restaurantes. La mayoría de las personas del extranjero decide tomar lo que ya conoce: patatas fritas, pizza o hot-dogs. Sin embargo, Elena de México, con gran curiosidad, está probando los platos polacos. Le gustan, sin embargo, no esconde que la cocina mexicana es totalmente diferente y que tiene más sabores.

Los peregrinos están más dispuestos a comer en las zonas gastronómicas que en los restaurantes. La razón es simple: es más rápido y más rápido.

A los peregrinos, les gustan los puntos de gastronomía en Błonia.

“Aquí todo está muy bien organizado, el personal es amable, no cambiaría nada aquí. Solo los precios podrían ser un poco menores porque los tickets tienen que bastar para todo el día”, dice Jessica Recine de Francia.

“En mi opinión, los puntos gastronómicos están muy bien organizados, uno puede muy fácilmente llegar a ellos, no hay ningún problema. He esperado poco por la comida y el personal es muy amable. La comida es buena y los precios no son demasiado altos. Los tickets son suficientes para estar satisfecho”, afirma Cezary Nicałek.

Cerca del estadio de Cracovia hay dos zonas gastronómicas.

“Nuestra zona está bien, pese a que estamos un poco por detrás del estadio”, dice Kamil Greń sobre su zona. “Por eso salimos a la calle e invitamos a los que pasan.”

Es una zona a la que los peregrinos vienen con ganas porque se puede comer un plato más sano que fast-food. En menú aparece lasaña con espinaca, tortellini con espinaca, zurek polaco, albóndigas con gacha y verduras o cuscús.

“El ambiente es genial: la música, el césped hay mucho espacio por eso se puede sentar y descansar”, añade Kamil Greń. “Cuando los peregrinos comieron empezaron a bailar ¡la fiesta duró hasta la medianoche!”.

No hay problemas con la barrera lingüística aunque con los peregrinos de los países asiáticos a veces hay que hablar con la lengua de señas. En esta zona se puede pagar con los tickets de comida, las tarjetas y las fichas, que se puede comprar en la zona. Esto es una forma de seguridad ante el robo.

“Fue sabroso pero caro. No tenemos los tickets de comida, solamente efectivo destinado para la comida”, dicen Paulina McVerry y Perle Leahy de Irlanda. “Tenemos que cambiar el dinero por las fichas y después las fichas por comida. Es más fácil pagar en efectivo. Las 6 fichas que hemos comprado por 40 zlotys bastan solamente para un cheesburger y dos bebidas. No obstante, el lugar donde se venden las patatas fritas es sabroso y barato. Nada especial pero para los peregrinos es bastante. Además, mucho más rápido que esperar en una fila en un restaurante. Ayer por la tarde mis amigos esperaron en una fila enorme a un restaurante, hoy han venido aquí a la zona y comieron lasaña y brocheta. Estuvieron muy contentos. La lasaña aunque no parecía, estaba muy buena. Todavía no hemos probado ninguna comida polaca. Queríamos probar algo. En esta zona hay más pizza, patatas fritas, etc. nos falta algo de la comida polaca típica”.

En otra zona junto al estadio Cracovia se puede elegir más platos. Hamburguesas francesas y americanas, paella mexicana… En una tienda larga y blanca se puede comer pasta con espinaca y verduras, cuscús vegetariano y algo para las personas que no pueden comer comida frita. La lasaña con tomates y espinaca es el plato más popular.

“Prefiero comer los platos típicos de mi país. Ayer comí en KFC después de haber comido en diferentes lugares”, dice Marie Odjegoroz de Noruega, que estudia medicina en Hungría. “Aquí recibió la comida rápido y no tuve que esperar en la fila”, añade Marie.

“Elijo este lugar porque no puedo comer platos fritos, aquí encontré cocidos. Ayer estuve aquí y pedí albóndigas”, dice muy contenta Michalina Waszkiewicz, de Poznań. “Elijo la comida sana. Las porciones son grandes y se sirven rápido”, añade Michalina esbozando una sonrisa.

Karolina Zawiślak, Martyna Kozakiewicz, Alicja Przewłocka, Andżelika Golicz
Fotografía: Raphael Pereira

Trad. Al español: Malgorzata Lewandowska
Edición: Ania Snioch







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